Hay cantidad de libros que no dicen absolutamente nada. Para sentir aventura hay que asomarse a las obras de culto como las de Baudelaire o Rimbaud. Lo cierto es que temprano empecé con Bukowski, sobre los 18 años… Resulta paradigmático que empezara por el último de los poetas malditos, pues luego solo fue cuestión de retroceder en el tiempo. Pasé por Verlaine, Gautier, De Quincy… Hasta que llegué a Lord Byron, el que se considera su precursor. Aunque hay autores clásicos y rebeldes, como el griego Arquíloco de Paros, es claro que el precedente directo de los poetas modernos fue Byron y por ello empiezo por él para trazar esta genealogía del poeta rebelde.
Lord Byron
George Gordon Byron (1788 – 1824) fue un literato singular. Es el prototipo del poeta romántico y el antecesor de los poetas malditos. Byron pertenecía a una familia de noble linaje. Fue precoz en mucho. Sin todavía llegar a la adolescencia recibió un título de lord, empezó a escribir sus primeras poesías y se inició en el amorío. Estudió en Cambridge, donde se le conocía por sus extravagancias, como hacerse acompañar por una chica disfrazada de paje y por un oso. Suena interesante que, tan joven, tomara posesión de un romántico castillo. Pronto partió de su patria, no obstante, para recorrer Europa, tal como refiere en Childe Harold. Llegó a Lisboa y de allí partió a caballo hacia Sevilla, mientras España estaba alzada en armas contra las fuerzas de Napoleón. Se dice que aprendió español con acento andaluz y que inspiró a Espronceda. Así nos describe a España en el canto XXXVII de Childe Harold:
“Despertad, hijos de España, despertad y acudid. Escuchad la caballería, vuestra antigua diosa, que os grita: ¡A las armas! Ella no blande como en otros tiempos su formidable lanza, su casco no está adornado de rojo penacho que en los aires flotaba; ella vuela sobre las nubes de humo de vuestros cañones y os habla con la voz atronadora del bronce; ella os dice: ‘¡Despertaos, a las armas!’ ¿Es acaso más débil su voz que cuando sus cantos guerreros resonaban en las costas de Andalucía?”
Y en el XLVI, con motivo de la proximidad de las tropas napoleónicas, dice:
«Pero no previendo la suerte que les espera, los habitantes de Sevilla se entregan por completo a las fiestas, a los alegres cantos y a las orgías, transcurren las horas en los más alegres regocijos; no es el hierro enemigo el que hiere el corazón de sus ciudadanos; no es el sonido de los clarines guerreros el que se deja oír, sino el bandolín del amor. Aquí la locura no ve jamás desiertos sus altares, el desenfreno hace sus excursiones nocturnas; y la voluptuosidad, acompañada de todos los crímenes secretos de las capitales, reina hasta el último momento en los vacilantes muros de Sevilla.»
El literato popular
Byron era viajero y romántico, y mientras escribía mantenía relaciones con diferentes mujeres. Como era un extravagante, viajó en un bergantín de guerra hacia Malta. También visitó Grecia y Albania, Turquía… En emulación de la leyenda de Heros y Leandro, atravesó el Helesponto a nado; y desde Estambul regresó a Inglaterra. Childe Harold fue publicado al año siguiente. Fue un éxito total. ¡En apenas cuatro semanas se agotaron siete ediciones! Le gustó al mismísimo Beethoven. Cabe decir que su poesía resulta estilística y técnicamente inferior, pese a su fluidez y sus aciertos. Lo cierto es que su grandeza y popularidad radican en su viva espontaneidad, en su arrastre sentimental, y en sus temas, además de su rebeldía moral y política.
Durante su vida, a Byron le surgía un romance tras otro, en ocasiones más extensos, en ocasiones menos… No solo era romántico, sino también liberal e individualista. Por culpa de sus ideas liberales y sus poemas antipatrióticos se exilió de Inglaterra. Llegó a Waterloo y visitó el lugar en que fuera derrotado Napoleón; y de allí fue hacia Suiza, donde conoció a Percy y Mary Shelley. Pasó un tiempo con ambos. Mary Shelley quedó fascinada con la personalidad de Byron. Resulta que una tarde lluviosa en que no podían salir del hotel, Byron les desafió a contar historias de fantasmas. Es así como Mary Shelley se inspiró para crear a Frankenstein.
El héroe byroniano
Tras esto, un nuevo romance le invitó a un palacio de Venecia, donde experimentó diversos amores… Por último, se entusiasmó con liberar a Grecia de los otomanos y se enroló voluntario; aunque no pudo realizar su gesta… No obstante, fue un símbolo de la independencia griega. Sin duda, Byron fue un rebelde, romántico y soñador, aunque también polémico, y es quizá por todo ello que se le considere el antecesor de los poetas malditos.