Mi experiencia leyendo a J.K. Huysmans

Leí que A contrapelo (1884), de J.K. Huysmans, era una novela de culto, pero no la hallé en la librería. Luego vi que Jean Lorrain le dedicaba un relato en su libro Cuentos de un bebedor de éter (más en concreto el primero, titulado La casa siniestra), así que me animé a buscar al autor.

Por eso, cuando cayó en mis manos la novela corta A la deriva (À vau-l’eau, 1882) y leí en la contracubierta aquella frase de Guy de Maupassant que lo calificaba como «El Ulises de las tabernas», la promesa de sumergirme en el París decimonónico fue irresistible. Es claro: me mueve el siglo XIX y las historias donde los grandes sentimientos lo manejan todo.

Sin embargo, la experiencia no pudo ser más opuesta a lo que esperaba.

La premisa

Si tuviera que resumir esta obra en una sola frase, sería esta: 100 páginas de un funcionario parisino del siglo XIX quejándose de su soltería, de su trabajo gris y, sobre todo, de la comida de los restaurantes.

El protagonista, Jean Folantin, es la encarnación del antihéroe naturalista. No hay duelos al amanecer, no hay romances apasionados ni grandes tragedias victorianas. Toda su peripecia vital gira en torno a su constante lucha por encontrar una taberna en París donde no le sirvan un menú asqueroso.

Un retrato impecable de la monotonía

Como escritor, me resulta imposible no reconocer el mérito técnico de Huysmans. La obra pertenece a la corriente del naturalismo y el decadentismo, y demuestra una auténtica maestría en el tedio: logra que sientas exactamente la misma pesadez y apatía que su protagonista. Captura el aburrimiento hasta convertirlo en arte literario.

¿Por qué se me hizo pesada?

En A la deriva, el conflicto es la sopa fría y la emoción es el desencanto constante. No hay evolución de personaje; hay una deriva resignada hacia la monotonía. Reconozco su valor como documento histórico y ejercicio de estilo, pero como experiencia de entretenimiento resulta una lectura tediosa que te hace contar las páginas para terminarla.

A la deriva es una curiosidad literaria interesante si te apasiona la historia de la literatura, el naturalismo francés o quieres estudiar cómo se retrataba la cotidianidad más gris de la época. Pero si buscas una historia que te atrape o te mantenga en vilo hasta la última página, este no es el libro.

💬 Ahora me gustaría saber vuestra opinión: ¿Conocíais a Huysmans o este tipo de literatura naturalista? ¿Os llaman la atención estas lecturas tan alejadas del drama y la pasión romántica, o preferís historias con más acción y sentimiento?

¡Nos leemos en los comentarios! 🖋️✨

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