El origen de la genialidad
Charles Baudelaire (1821-1867) es uno de los grandes escritores de la Literatura Universal. Su obra, Las flores del mal, es una oda a la belleza además de un notable ejercicio de estilo. Por ello, uno se pregunta cuáles fueron sus referentes, a quien admiró este hombre y por qué. Tras investigar al respecto es claro que surgen nombres reconocidos: Edgar Allan Poe, E.T.A. Hoffmann, Théophile Gautier, Thomas De Quincey, Aloysius Bertrand…
El elogio de Víctor Hugo
Por cierto, que en su fantástico relato titulado Théophile Gautier, —incluido en la selección de H & O Editorial, en lengua catalana ya que no la encontré en español—, Baudelaire se jacta de protagonizar uno de los encuentros más sonados de la Literatura: cuando visitó a Gautier y le presentó un libro de poemas. Describe la humildad con que le recibió este célebre escritor, y su apertura mental, lejos de sentirse superior. Baudelaire sentía una auténtica admiración por él, hasta tal punto que lo consideró “El perfecto mago de las letras francesas”. Lo cierto es que era tan apreciado, que Víctor Hugo, en su elegía, le dedicó estas palabras:
“Hechicero de Tebas y druida en tu menhir
y flamen junto al Tíber y en el Ganges brahmán:
desde tu arco divino flechas de ángel irán
a clavarse en los flancos de Aquiles y Rolando.
Tú, herrero misterioso que viviste forjando
los mil rayos solares en unánime llama,
en tu alma el ocaso con la aurora se inflama”.
Baudelaire también expone una opinión crítica sobre el parnasianismo, cuyo lema: l’art pour l’art, se diferencia de otras corrientes al no pretender una explicación moral o utilitaria, pues su único fin es la belleza. De paso examina a escritores como Víctor Hugo u Honoré de Balzac, a los que también admira, pero no a la altura de Gautier, cuyo aprecio era original y único.
Mi viaje con Gautier
La semana pasada leí el ejemplar de Théophile Gautier que reúne: El club de los hachisinos, La pipa de opio, y El hachís, y reconozco que posee una voz inconfundible. Gautier es notable en la forma y en la belleza de las palabras. Además, tiene una singularidad difícil de definir. Desde luego, me parece uno de los escritores con más renombre de la historia. Tanto es así, que Baudelaire lo ensalza como modelo para las generaciones futuras. Es decir, lo iguala a nombres como Homero o Cervantes, lo cual ya son palabras mayores.